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jueves, 11 de junio de 2009

Beatus ille aurum

La explotación de minas auríferas en Hispania le proporcionaba al Imperio Romano una importante fuente de ingresos, perteneciendo casi todas ellas al Estado.
Según describe Plinio en su " Naturalis Historiae" la riqueza de las minas de Asturias-Galicia y Lusitania- proporcionaba unas 20.000 libras de oro al año.

Una de las más colosales obras de ingeniería sin comparación en la Europa antigua es el Túnel romano de Montefurado.







San Miguel de Montefurado está situado a las orillas del río Sil (al sur de la provincia de Lugo (Galicia), entre las sierras de Manzaneda y el Caurel)


La influencia del río hace que esta zona goce de un clima mediterráneo continentalizado ( similar al mediterráneo pero en el cual las temperaturas acusan variaciones térmicas más amplias), con temperaturas bajas en invierno y calurosas en verano. Abundan los castaños, olivos, amieiros (ameneiros), freixos (fresnos), salgueiros, pinos y matorrales bajos como: el brezo, tomillo, carrasco, tojo, uz etc.





En el S.II de nuestra era, siendo Trajano emperador y Tito Prifernio prefecto en la Gallaecia se construyó un gran túnel en forma de bóveda de cañón, de 120 metros de largo, 20 m de anchura y 10 de alto (además de 12 m por debajo del nivel del agua, excavando el lecho del río en forma de V para facilitar el depósito aurífero en el fondo). Se atravesó el monte llamado Monte Pena do Corvo con el fin de desviar el curso río y recoger el oro.


Se pueden apreciar otras galerias de menor tamaño cerca del túnel.


















Las Médulas



El agua era parte vital y de suma importancia para la explotación, pues la extracción del oro por lavado exigía un control riguroso.
Se creó una descomunal red de canales entre los que se encuentran, los de abastecimiento como el de Pena Escribida y el de Llamas de Cabrera.



Tambien había depósitos de almacenaje como el de Horta y canales de explotación que solían ser subterráneos y formaban galerias que perforaban la masa aurífera en el caso de mina montium.(Hay una galeria visitable al lado del mirador de Orellán).





La red hidraúlica de las médulas fue el primer gran trasvase del agua entre dos cuencas la del Duero a la del Sil a través de la sierra Cabrera.

La construcción de esta red requirió extensos conocimientos topográficos, como la nivelación y la convergencia de dichos canales. Los canales debían seguir una cota descendente (entre el 0,3-0,5%) desde su inicio hasta la propia zona de la mina.

Las técnicas de explotación consistian en deshacer el conglomerado aurífero.
La Cuevona, la Encantada, La Frisga son restos de este procedimiento.





Nos dejaremos llevar por la belleza de este paisaje y admiraremos el ingenio de los romanos a través de sendas de color rojizo y caminos zigzagueante.


Visitaremos en primer lugar el centro arqueólogico donde recibiremos un pequeño mapa. Visitaremos La Cuevona, La Encantada, La Frisga y camino de Campo de Braña los restos de canal que todavía perduran al paso de los siglos. Subiremos al mirador de la Horta para contemplar a vista de pájaro el complejo de las Médulas. Podremos visitar la galería de la Furnia como si fusemosmos mineros, con un casco y una linterna.
Despues en Orellán, el asentamiento metalúrgico, en Borrenes el castro de la Corona, el lago de Carucedo.




Visitar tambien el castillo de Cornatel.
En San Juan de Palazuelas el Castrelín (castro), aunque para llegar no está muy bien señalizado y el camino es muy malo.

Lo mejor para visitar todo esto es ir con botas. Que a veces se ven por ahí tacones!!!!!!

A disfrutar.

martes, 3 de febrero de 2009

Al rico Calçot!!!!!!!!

En un viaje no muy lejano al Bosc de Valls fue donde por primera vez y no sin ganas probé los famosos calçots.Una cebolleta tierna, blanca y dulce que asada a la brasa, es la base de la Calçotada, una fiesta gastronómica típica de Cataluña.



Asados y envueltos en periódico para que no se enfríaran y servidos en una teja caliente, se les retira con una mano la capa quemada y antes de comerlo se unta en una salsa romeresco.Todo esto acompañado de un buen vino(en porrón) para los calçots y un buen cava para las mongetes(habas),carxofes(alcachofas),butifarra y xai(cordero) a la brasa, dió lugar a un excelente manjar aderezado al final con una enorme crema catalana de postre.



Y al final, que mejor sitio para hacerlo que esa maravillosa tierra, tierra de olivos,viñas y cereales, de avellanos y almendros, de tradiciones que a lo largo de los años y con mucho tesón han conseguido arraigar. Tierra de "Castellers" y de gigantes "Castells" que apuntan hacia el cielo.

Capital del Alt Camp y regada por el río Francolí que la rodea por el Oeste y la atraviesa por un extremo. De torrentes convertidos en rieras como el Xamora y el Catllar, así el Valls.
Ciudad acogedora, de rica cultura, que se va modernizando con el paso del tiempo sin perder ese aire bohemio que recorre los rincones de sus calles.

sábado, 31 de enero de 2009

Vestigios de un pueblo celta bañado por el mar

En un privilegiado enclave asomado al mar, se encuentra uno de los más impresionantes castros de Galicia, el castro de Baroña.
Se erige majestuoso sobre las rocas y se accede por un istmo arenoso en el que ya se pueden contemplar las primeras fortificaciones.
Tras la puerta de entrada subiremos por los peldaños de una escalera ( muy bien conservados ) y llegaremos al poblado. Se divide en dos: La zona Norte ( parte superior ) y la zona Sur ( parte inferior ).

En la zona Sur hallamos las primeras construcciones y flanqueando la puerta se aprecian los restos de una torre que serviría de defensa.
La zona Norte separada de la anterior por un muro y unas escaleras se encuentran más construcciones, que tienen un tamaño más amplio. Son viviendas de tipo circular. Se calcula la ocupación entre el Siglo I a.C y I d.C.

La alimentación principal y básica se componía de mariscos y pescados ya que las conchas de los moluscos y las espinas de los pescados ( rodaballo, jurel, merluza, dorada ) se ven acumulados en una zona del castro llamada “ Cuncheira “.
Se encontraron restos de anzuelos y otras artes de faena propias de una actividad marítima intensa.
El consumo de carne también estaba incluido en la dieta, básicamente bóvidos: cabra y oveja.
Merece por tanto la pena disfrutar de este espacio rodeado de arena y mar, de un océano inmenso de calma e imperturbable con el paso de los siglos que seguirá conservando en su interior la esencia del pueblo celta.
En verano, las nubes inflamadas de tonos rojizos y hechizantes recorren el cielo antes de que el Sol nos deje el momento más maravilloso del castro, la puesta de Sol